domingo, 5 de julio de 2009

Un sabio en el camino

Como me gusta esta mujer, fue su comentario segundos después que ella dejó el taxi. Él la seguía de lejos mientras ella se dirigía a su casa. El chofer se dió vuelta confirmando lo que el corazón ya estaba palpitando desde hace rato. Acto seguido comenzó a hablar dando cátedra de la sabiduría que solo la calle sabe darte. Contó historias, plasmó memorias, enseñó.

Él se brindo con muy poco, el sabio respondió con todo. Ella fue el disparador de un encuentro que no volverá a tener lugar pero tal vez sea un nuevo disparador para una historia distinta o parecida a cualquier otra.

Él llegó a su destino, pagó la cuenta y no tuvo más que palabras de agradecimiento para un momento que la vida, el universo, quizás Dios, le dijo: simplemente escuchá, aprendé y esperá. Él se bajó del auto sin mucho más que hacer, con todo por delante con poco por hacer más que adorar o esperar un no se que, ese no se que que nos llena de preguntas el alma, nos paraliza el espíritu pero nos calienta el corazón. quizás tal vez algún día seamos lo suficientemente valientes para tomar la riendas o tal vez no. Quizás salgamos al encuentro o simplemente fluiremos con la cosas.

Hoy simplemente digo gracias a vos sabio que dijiste cosas que pueda llegar a aplicar o no pero que sembraste en mi corazón un montón de incertidumbres que espero alguna vez encuentren su certeza.

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