jueves, 16 de julio de 2009

cien metros llanos

Yo aceleraba el paso mientras miraba para atrás. Vigilaba detenidamente su llegada mientras se aceleraba mi corazón. Mis piernas comenzaban a moverse una al lado de la otra entrando en un movimiento rítmico sin fin. Miraba hacia adelante, miraba hacia atrás. Corría, cada tanto respiraba. El semáforo cómplice me acompaña mientras detenía su andar. Adelante la meta, la llegada. Tan cercana, tan lejana.

El verde se hace presente y la carrera más larga. Yo llevo ventaja pero parece que el venir de atrás le favorece. Una a una recorro las baldosas de la cuadra. Cada vez estoy más cerca. él también. Los autos me pasan, el me alcanza. Mi esfuerzo es aún mayor pero me pasa. se detiene, carga la gente dispuesto a seguir viaje. Alcanzo a golpear su parte trasera pidiendo clemencia, por favor, esperame. El sudor recorre todo mi cuerpo mientras el frío de invierno azota sin clemencia. El frena, me espera. Subo, tomo aire, recupero el alma. El chofer me mira y me dice: Bien pibe, me alcanzaste. lo miro serio y respondo: uno veinticinco por favor.

1 comentario:

  1. Un buen insight disparador, me gusta, estás aprendiendo pibe eh! Jaja...

    Fuera de broma, me gusta el hilo conductor, a mitad del último párrafo sentí la agitación, creo que es un buen signo (canción que estoy escuchando actualmente).

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