lunes, 4 de mayo de 2009

Salida de emergencia

Era una mañana como cualquiera, Frank despertaba tras el mimo caliente de un dulce rayo de sol que entraba tímido por la ventana. Sus esfuerzos fueron varios pero no logro volver a conciliar el sueño. Asi pues frank, desarreglado, dormido, bajaba un pie acompañado del otro. Con sus dos piernas en la superficie del suelo comenzaba sus primeros intentos por moverse.

Frank era un ruludo, flaco, con la cara invadida de puntitos colorados a los que podríamos llamar pecas. Un tipo singular, un tanto alto para los que se acostumbra ver. Su imagen no era lo que más le preocupaba.

Los domingos salía a caminar, a disfrutar el poco silencio que se puede encontrar en una ciudad. El día se prestaba, la calle solitaria acompañaba su andar y así sin rumbo si dirigía a ningún lado. Le apasionaba caminar pero en realidad era lo que menos hacia. se movía por la ciudad pero vagaba libremente perdiéndose en sus pensamientos. Frank disfrutaba del aire, la naturaleza y las pequeñas cosas que le pueden regalar una ciudad. Solo se contentaba con la sonrisa de una abuela que moraba en la puerta de un hogar, el vuelo de una mariposa, los intentos fallidos de un niño por zafar de su cochecito ¿a quien no le privaron la libertad cuando era niño?

Su paso era lento, cansino. Su pensamiento rápido y fluido. Dos extremos opuestos en una misma persona. Sensaciones encontradas, miradas perdidas por ahí. Frank se alejaba de la realidad, esa que aunque a veces no nos guste nos va enseñando un camino que tenemos atravesar aunque no le encontremos el sentido. Frank se perdía día tras día en una situación distinta alejándose de las responsabilidades, delegándolas a otro, estando de paso por la vida sin involucrarse demasiado porque así no tenia la obligación de vivirla. El no era protagonista, solo crítico y testigo de una vida prestada la cual el no eligió vivir. Así pasaba sus días, por ahí, por allá, por acá. En algún lugar buscando eso que nunca encontrara a menos que este dispuesto a encontrarlo.

sábado, 2 de mayo de 2009

Remolinos

Quisiera agarrar el aire y no puedo.
Quisiera rozar tus labios,
sin ellos me muero.
Quisiera volver mas no debo.
Te miro, sonrojo, tiemblo.
Siento, anhelo, me encierro.
Pretendo, deseo y hasta a veces sueño.
Te imagino, me elevo, te llevo.
Te acerco, me alejo, te miro, me veo,
me escondo, te pierdo, te doy, me quitas.
Repito queriendo intentar todo nuevo.
Vuelvo a empezar por el principio o por el final.
Quizás quien sabe, tal vez por la mitad.
Me asusto, me muero, revivo y te pierdo.
Me muestro, te encuentro, te miro y me veo.
Te dejo, me buscas, me encuentras, te pierdo.
Te entiendo, te espero, me alejo, me pierdo, me impaciento.
Te comprendo, no te entiendo, te rechazo, me convierto.
Me enceguezco, me enamoro, me enternezco, te perdono.
Te silencio, me distancio, te pierdo, nos sueño.
No vivo ni muero, no quiero ni entiendo, no quiero entender,
quisiera poder saber, tal vez un día entender
como andar por la vida sin pensarte,
de vez en cuando extrañarte
tener una chance en la vida para poder amarte.