sábado, 27 de noviembre de 2010

20 centavos


Un hombre de unos 25 años pelo castaño, Pantalón de jeans, camisa negra gastada, suelta por fuera del pantalón. Su nombre es Guillermo Álvarez. Está sentado sobre un colchón viejo, gastado, el cuarto es sucio y oscuro. Se levanta, enciende un cigarrillo y se dirige hacia una diminuta ventana adornada por unos barrotes de hierro en la cual se detiene a observar el mundo exterior. En la calle hay a un niño jugando con una pelota de fútbol frente a la pared.
Por el pasillo se acerca Gutiérrez, un hombre uniformado, borcegos negros, pantalón y camisa azul, barba, bigotes negros, robusto, paso cansino, silba. Se acerca a la puerta de la celda, golpea con su bastón los barrotes y dice:
Gutiérrez:_ Álvarez, llegó tu hora._
Álvarez se levanta, tira el cigarrillo a medio fumar, lo apaga con el zapato, tira el humo, suspira y comienza a caminar hacia la salida. El guardia abre. Álvarez lo mira y dice:
Álvarez:_ Gutiérrez ¿puedo hacer una llamada antes? _
Gutiérrez:_ Te están esperando todos Álvarez no jodas. _
Álvarez:_ Vamos Gutiérrez por una vez, póngase en mi lugar. _
Gutiérrez:_ ¿Ese es tu último deseo?_
Álvarez:_ ¿Hacer la llamada?_
Gutiérrez:_ No, que yo me ponga en su lugar, vamos hombre despierte. Claro que hablo de la llamada. _
Álvarez:_ Si, claro_
Gutiérrez:_ Con ustedes es siempre lo mismo, vamos rápido._
Gutiérrez esposa a Álvarez lo toma por el brazo izquierdo y comienzan a caminar por el pasillo. Llegan a una reja en la cual Gutiérrez hace una seña con la cabeza a otro guardia para que abra. Lo mira y le dice:
Gutiérrez:_último deseo. Llamada telefónica.
Llegan al final del pasillo donde hay un teléfono público. Gutiérrez lo mira a Álvarez:
Gutiérrez:_ Dale, ahí tenés. _
Álvarez con las manos esposadas se palpa los bolsillo lo mira a Gutiérrez.
Álvarez:_ Gutiérrez... ¿No tiene 20 centavos?__
Gutiérrez:_ ¿No querés que llame a tu mamita también?
Álvarez:_ De eso me encargo yo.
Gutiérrez:_ Así que el nene es mamero. Mami te extraño, mami ayudame. _
Álvarez cierra el puño. Gutiérrez lo mira, le apoya el bastón en el hombre y le dice al oído:
Gutiérrez:_ Relajate porque te vas a ir al otro lado antes de tiempo y sin hablar con mamita._
Gutiérrez revisa sus bolsillos. De uno de ellos saca dos monedas de diez centavos que se los da a Álvarez y le pregunta:
Gutiérrez:_ ¿Álvarez se le ofrece algo más?_
Álvarez:_ No Gutiérrez, muchas gracias. Adonde vaya, le prometo que voy a hablar bien de usted._
Gutiérrez:_ JAJAJA ¿Qué te hace pensar que vas a ir al cielo?_
Álvarez:_ Yo soy inocente. A mi me hicieron una cama. _
Gutiérrez:_ Si si, como la mayoría que está acá adentro. Vamos Álvarez no tenemos toda la mañana._
Álvarez:_ Que le voy a explicar a usted. Usted no puede hacer nada._
Gutiérrez:_ Álvarez terminemos con las vueltas, el juez ya lo condenó, lo están esperando para liquidarlo. Vamos hombre, apúrese._
Álvarez se da vuelta, descuelga el teléfono y comienza a marcar. Pasa unos segundos y corta. Gutiérrez lo mira y le dice:
Gutiérrez:_ ¿Te arrepentiste?_
Álvarez:_ No se si querrá escucharme. _
Gutiérrez:_ Entonces vamos y no me hagas perder más tiempo._
Álvarez:_ No, espere._
Álvarez comienza a marcar y espera. Al otro lado del teléfono se oyen varios tonos hasta que finalmente atiende el contestador:
Contestador:_ Usted se ha comunicado con el 49517328 en este momento no podemos atenderlo, deje su mensaje y lo llamaremos pip._
Álvarez:_ ¿Vieja? ¿Estás ahí? Viejita si todavía hay algo de amor en tu corazón buscá la verdad. Yo no lo maté. Fueron ellos, los de la asociación. Esos hijos de puta. Descubrimos al gerente de la asociación en algo raro pero tienen comprado a todo el mundo. Hasta mi abogado estaba con ellos pero todo lo que dije fue verdad. Nos amenazaron, lo mandaron a matar y me culparon a mí. Que la muerte de papá no sea en vano. Te amo vieja, hasta siempre. _
Corte al interior de una casa. Por el pasillo se acerca un hombre de unos 55 años pelo canoso, piel bronceada, bata de seda y pantuflas. Entra en un dormitorio donde hay una cama matrimonial. Recostada sobre ella semi desnuda tapada con una sabana, se encuentra una mujer de unos 50 años.
Hombre:_ Querida, tu hijo te dejó un nuevo mensaje. Una vez más insiste con sus locuras de que matamos a tu marido._

martes, 23 de noviembre de 2010

Un par de medias


Un hombre de unos 45 años morocho, pelo enrulado, sucio, pantalón bordo, pulóver negro, una zapatilla blanca de lona y un zapato marrón de cuero. Atravesando el cuerpo lleva un morral de lana. Renguea, huele mal su nombre es Luis. A su lado va cartucho, un perro callejero petizo, negro, con una mancha blanca en el pecho, tiene un andar pícaro. Juntos caminan por las calles de un barrio pintoresco. Luis esta cansado. Frena y se sienta en la puerta de una casa antigua. Del morral saca una botella de agua con la que se refresca.
Por la misma vereda se acerca un hombre entrado en años, canoso, con buena presencia, zapatos negros, lustrados, pantalón negro, camisa blanca y un chaleco de lana gris. Su nombre es Vicente. En la mano derecha carga dos bolsas de supermercado mientras mete la mano izquierda en su bolsillo y saca un manojo de llaves. Se para frente a Luis.
Vicente:_Buen día ¿me permite?_
Luis:_ Si perdón buen hombre ya me iba_
Luis se levanta con dificultad. Vicente lo mira.
Vicente:_ ¿se encuentra bien?_
Luis:_ Si no se preocupe._
Vicente:_ ¿Necesita algo?_
Luis:_ Ahora que lo menciona me vendría muy bien recargar mi botella con agua. _
Vicente:_ Venga hombre pase. _
Luis se da vuelta, mira a cartucho quien le devuelve la mirada torciendo la cabeza.
Luis:_ Me encantaría buen hombre pero no puedo dejar a cartucho aquí afuera, sólo, esperándome, ella no me lo perdonaría. _
Vicente:_ ¿y quien dijo que no podía pasar?_
Luis se vuelve a dar vuelta, lo mira y cartucho comienza a ladrar.
Luis:_ Está bien cartucho pero sólo un momento, debemos seguir viaje._
Luis lo mira a Vicente.
Luis:_ Después de usted. _
Ambos hombres atraviesan el portón de calle, siguen paso por un pasillo hasta llegar a un comedor. Una puerta da a la cocina. Vicente la señala.
Vicente:_pase... perdón, aún no se su nombre._
Luis: _Luis, Luis Castaño. ¿Usted?_
Vicente:_ Vicente Prada. Bueno Luis pase y sírvase agua._
Luis avanza con dificultad, renguea. Vicente lo mira.
Vicente:_Luis insisto ¿se encuentra bien?_
Luis:_ Si es sólo una molestia, no se preocupe. _
Vicente:_ Me gustaría revisarlo. Tiempo atrás ocupaba mis días como médico en el hospital._
Luis:_ Le agradezco Vicente pero ya ha sido muy gentil con nosotros, recargo la botella y ya nos vamos. Bastante ya lo molestamos. _
Vicente:_ No es molestia ¿me acompaña con unos verdes?_
Cartucho ladra. Luis a cartucho.
Luis:_ Vamos cartucho, no sea irrespetuoso, ella me lo entendería, hace rato que no tomo unos mates._
Luis a Vicente.
Luis:_ Bien Vicente sólo unos mates y me voy. Cartucho y yo debemos terminar un asunto juntos. _
Vicente enciende la hornalla pone la pava y vuelve al comedor.
Vicente:_ Vamos hombre tome asiento. Se lo ve cansado._
Luis, con su morral atravesando su cuerpo, se sienta. Vicente va hasta la cocina trae la pava y el mate. Comienza a cebar. Observa a Luis.
Vicente: _Hombre póngase cómodo, deje sus cosas ahí._
Vicente se acerca al morral de Luis. Cartucho le ladra. Vicente da un paso atrás y se sienta.
Luis a cartucho.
Luis:_Oiga, no sea mal educado, no ve que el hombre trata de ser complaciente con nosotros. _
Luis a Vicente.
Luis:_ Disculpeló Vicente, es muy celoso de ella._
Vicente lo mira raro y dice:
Vicente:_Claro, claro. Tómese el mate._
Luis toma un mate. Cartucho lo mira. Vicente abre el dialogo.
Vicente:_ y dígame ¿hace mucho que se quedo en la calle? _
Luis hace una pausa. Vicente lo interrumpe.
Vicente:_Perdón, no quise ser entrometido pasa que en está casa hace mucho que no tengo la posibilidad de charlar con alguien._
Vicente dirige la mirada hacia un portarretratos que está sobre un mueble al costado de la mesa. En la foto se lo ve a Vicente mucho más joven acompañado de una bella mujer. Luis sigue la vista de Vicente y repara en el portarretratos.
Luis:_Parece que ambos nos toca vivir la misma desdicha. Para mí todo es distinto desde que se fue ella._
Vicente:_ ¿y como era antes?_
Luis:_ Todo brillaba. Todo era sencillo, calido, hermoso. Teníamos un hogar, un negocio pero claro estaba ella. _
Vicente:_ No quiero ser curioso, pero si se me permite ¿Que le pasó?_
Luis:_ Una enfermedad desconocida la atacó por sorpresa, fuimos de médico en médico sin encontrar la cura, terminó agonizando en nuestra habitación hasta que se quedó dormida. De ahí en adelante me perdí en las bebidas, todo fue oscuro, perdí el negocio, la casa, sólo me quedan sus cenizas y cartucho._
Vicente:_ ¿eso es lo que hay en el morral?_
Cartucho comienza a ladrar.
Luis:_ hay está su respuesta._
Vicente:_¿hay algo que pueda hacer por usted?_
Luis:_ Ya hizo bastante así que si me disculpa, cartucho y yo tenemos un asunto que atender._
Vicente:_ Creo que ya pregunté demasiado pero... ¿qué asunto?_
Luis:_Verá, Claudia, mi mujer, amaba el puerto de olivos, pasó su infancia jugueteando por allí. Así que hacia allí vamos a dejar sus cenizas_
Luis se levanta y nuevamente demuestra dificultad al pisar con el pie derecho. Vicente lo mira y le dice:
Vicente:_ Por favor, permítame, es sólo un segundo._
Luis:_ Está bien._
Vicente toma el pie derecho de Luis, le quita la zapatilla y ve una media roja con un agujero del cual vemos la carne viva del pie de Luis. Vicente se retira a otra habitación. Al instante vuelve con un botiquín y un par de medias.
Vicente le cura la herida, lo venda y le entrega el par de medias. Luis lo acepta, se quita la media del pie izquierdo y la cambia no haciendo lo mismo con el pie derecho en el cual, vuelve a ponerse la media rota. Vicente sorprendido lo mira y pregunta:
Vicente:_ ¿que hace buen hombre?_
Cartucho ladra, Luis lo mira, suspira, Luis abre su morral, saca una media roja llena de cenizas, se la muestra a Vicente, cartucho continúa ladrando.
Luis:_ Si no me explico dirá usted que estoy loco. Si de locura se trata la mía es por amor. Tiempo atrás cuando éramos jovencitos, sentados a la orilla del río le propuse matrimonio a Claudia pero preferimos ser originales, no teniamos mucho dinero por lo que en vez de usar anillos, Claudia y yo nos prometimos amor por medio de un par de medias rojas, ella la izquierda y yo la derecha. Yo tengo la mía y ella.. ella tiene la suya._

lunes, 22 de noviembre de 2010

Día a día


Un hombre de unos veinticinco años, pelo corto, castaño, remera roja, short azul, está recostado sobre su cama. Es de mañana, da vueltas en su cama. Pasa de un lado a otro, insiste mas no consigue conciliar el sueño. Por su cabeza repasa imágenes borrosas de un sueño extraño que no logra reconstruir. Se levanta. Dormido, con los ojos semi abiertos se dirige al baño. Abre la canilla, deja correr el agua. Apoya sus brazos sobre la pileta y sobre ellos deja caer su cuerpo. Está con la cabeza agacha, mira hacia abajo, luego la levanta y se mira al espejo. Toma agua con ambas manos y se enjuaga el rostro. Cierra el grifo, sale del baño y se dirige a la cocina. Prende el fuego, carga una pava con agua y la pone a calentar. Se prepara unas tostadas. Prende la tele y se dispone a desayunar.
Observa el celular, repasa viejos mensajes. Deja restos del desayuno y se retira a su cuarto. Se para frente a la pizarra donde hay un almanaque improvisado con días tachados. Observa la fecha de hoy, suspira y tacha el número 22. Se dice para sí:_ Sólo restan 38. _
Se sienta en una silla frente a la computadora, revisa los mails sin encontrar lo que busca. A su derecha hay una ventana abierta. Gira la cabeza y ve que afuera comienza a llover. Se levanta, abre la puerta de su cuarto que da a la terraza y se sienta en un banco a contemplar la lluvia. Prende un cigarrillo, mira la hora, permanece en silencio, observa el celular, se lo ve molesto, inquieto. Apaga el cigarrillo y se sienta en la computadora. Abre un word y comienza a escribir: Un hombre de unos veinticinco años, pelo corto, castaño...