lunes, 22 de noviembre de 2010

Día a día


Un hombre de unos veinticinco años, pelo corto, castaño, remera roja, short azul, está recostado sobre su cama. Es de mañana, da vueltas en su cama. Pasa de un lado a otro, insiste mas no consigue conciliar el sueño. Por su cabeza repasa imágenes borrosas de un sueño extraño que no logra reconstruir. Se levanta. Dormido, con los ojos semi abiertos se dirige al baño. Abre la canilla, deja correr el agua. Apoya sus brazos sobre la pileta y sobre ellos deja caer su cuerpo. Está con la cabeza agacha, mira hacia abajo, luego la levanta y se mira al espejo. Toma agua con ambas manos y se enjuaga el rostro. Cierra el grifo, sale del baño y se dirige a la cocina. Prende el fuego, carga una pava con agua y la pone a calentar. Se prepara unas tostadas. Prende la tele y se dispone a desayunar.
Observa el celular, repasa viejos mensajes. Deja restos del desayuno y se retira a su cuarto. Se para frente a la pizarra donde hay un almanaque improvisado con días tachados. Observa la fecha de hoy, suspira y tacha el número 22. Se dice para sí:_ Sólo restan 38. _
Se sienta en una silla frente a la computadora, revisa los mails sin encontrar lo que busca. A su derecha hay una ventana abierta. Gira la cabeza y ve que afuera comienza a llover. Se levanta, abre la puerta de su cuarto que da a la terraza y se sienta en un banco a contemplar la lluvia. Prende un cigarrillo, mira la hora, permanece en silencio, observa el celular, se lo ve molesto, inquieto. Apaga el cigarrillo y se sienta en la computadora. Abre un word y comienza a escribir: Un hombre de unos veinticinco años, pelo corto, castaño...

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