domingo, 19 de julio de 2009

De la vida misma

Los días se suceden unos tras otro. Los segundos avanzan ordenadamente en fila. La vida es un orden constante e inalterable. Todo tiene que estar donde debe. Ni un segundo más ni uno menos. Todo esta esperando. Quizás ya pasamos varias veces por aquí pero en ese entonces no era nuestro tiempo. Tal vez tampoco lo sea este y así vamos de paso por lugares, momentos, emociones sabiendo que no hay nada eterno pero tampoco pasajero. Todo es presente todo es ahora y a su vez pasado y también futuro. Todo empieza en un lugar y termina acabando en otro.

Este texto sin sentido tiene alguna finalidad que ahora desconozco y tal vez no lo conozcamos. Empezó y cuando termine, terminará.

Es importante la intensidad de cada letra, de cada palabra, de cada segundo, de cada momento, de vivencia, recuerdo o experiencia.

Vamos, venimos, corremos pero fundamentalmente vivimos y ahí está la clave. Si a cada cosa que hacemos no le imprimimos un cachito de vida vamos muertos. Si además a cada acto lo condimentamos con un poco de amor den por sentado que van en el camino correcto.

Levantemos la mirada cada día y hagamos que ese horizonte para algunos inalcanzable, podamos tenerlo cada día más cerca al punto tal que llegado el momento seamos capaces de disfrutarlo.


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